
Érase una vez,
un lobo que iba tranquilamente por el bosque, de repente se cruza con una niña
que estaba cortando madera con un cuchillo. El lobo fue a decirle que parara,
pero cuando iba a hablar, ella le interrumpió y le dijo:
-¿Sabes donde está la casa de mi
abuela? – dice ella.
-Nno… eeh…. ¿Dónde vive tu
abuela?- responde él.
Mientras
respondía vio que llevaba un arma escondida en su cesto.
-Vive en la cima de la montaña-
dice ella.
-¿Quieres ser mi amigo?- repite
ella.
-Vale- responde el lobo.
-¡Ah¡ por cierto
no te he preguntado tu nombre, yo me llamo Caperucita Roja ¿Y tu como te
llamas?- pregunta ella.
-Yo me llamo Lobo
Fernández, pero mis amigos me llaman Lobo- responde él.
-Entonces te llamaré Lobito-
repite ella.
-Pues entonces vamos a casa de tu
abuelita- vuelve a decir el lobo.
Los dos se
pusieron en camino a la casa de la abuelita de Caperucita.
Más tarde, el lobo le dijo a Caperucita.
-Ve por este
camino- le dijo señalándole un camino que era relativamente más largo.
-¡No¡ vete tu, que ese camino da
mucho miedo- respondió ella.
-Estaa bieen,
iré yo, pero entonces ve tu por el otro camino- Volvió a ordenar el lobo.
-¿Por qué
tenemos que ir por caminos diferentes?- preguntó Caperucita-
-Para jugar a
una carrera, ¿Qué te parece la idea?- responde
el lobo.
-Me parece una idea muy
divertida- contestó ella.
Caperucita fue
por un camino, tranquilamente, mientras que el lobo iba a toda prisa a la casa de la abuelita (supuestamente) de Caperucita, para avisarla
de que él creía que Caperucita iba a
cometer un delito.
Entonces cuando
llegó a la casa vio que ya era demasiado tarde ¡Caperucita ya había llegado¡
Pero entonces
cuando miró por la ventana vio……
…. ¡Que el arma
era de juguete¡ Y entonces, se dio cuenta de que todo era un mal entendido.
Pablo Torres
FIN.
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