Caperucita roja.
Erase una vez un lobo
que vivía en su casa con su hermana mayor. Para el lobo, la hermana era
como su madre. Un día, la hermana del lobo necesitaba papas, lechuga y dulces.
El lobo decidió ir él a comprar, aunque tuviera mucho miedo de salir de casa
sin su hermana mayor. Al fin, el lobo salió a comprar.
En una cueva muy
oscura, vivía una bruja muy mala que quería comer a todos los seres de la
naturaleza.
El lobo asustado salió
de su casa hacia el mercado. Por el camino, el lobo se encontró a la bruja
mala, Caperuza. El lobo asustado intentó huir pero, le cogió y le hizo creer
que ella era buena:
-Yo soy buena,
tranquilo, no te haré nada… ¿A dónde vas?
El lobo muy asustado,
pero un poco más tranquilo le dijo:
-A comprar al mercado.
-Oh, qué casualidad, yo
también iba. ¿Quieres que vayamos juntos?
El lobo le dijo:
-Mi hermana dice que no
debo hablar con desconocidos.
-Venga hombre…….
El lobo tardó un poco
en responder, y asintió con la cabeza. Se fueron rumbo al mercado.
Cuando ya estaban
regresando, la bruja abrió la boca:
-Oye, se me ocurre una
idea; ven a mi casa, que quiero invitarte a un chocolatito y a unas galletitas…
El lobo le dijo
montones de veces que no y que no, pero la bruja le llevo a su casa, porque el
lobo no se sabía el camino de vuelta hacia la suya.
La hermana se estaba
empezando a preocupar por el lobo, estaba tardando mucho.
El lobo y la bruja
llegaron a su casa, pero el lobo estaba muy extrañado por ver que no era su
casa. Y la bruja, le encerró en un armario para comerle después.
La hermana, al ver que
tardaba mucho, salió a buscarle. La hermana veía unas huellas que se parecían a
las del lobo, y decidió seguir el rastro.
Al rato, la hermana
llegó a la casa de la bruja y entró:
-¿Hay alguien?
La bruja al oír eso, la
intentó coger, pero, de repente un pastor que estaba por ahí apareció y ayudó al
lobo y a la hermana.
Al final la bruja se
murió y todos fueron más felices aún, y el lobo aprendió una nueva lección; no
se puede hablar con desconocidos ni ir con ellos a ningún lado.
FIN
Violeta Díaz Bricio
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